Cómo identificar relojes falsos en el mercado de segunda mano

Comprar un reloj de segunda mano puede salir bien… o torcerse por un detalle pequeño. Los falsificadores ya no se limitan a “copias baratas”: hoy en día es fácil encontrarse con piezas que, a primera vista, parecen legítimas. Por eso conviene seguir un método. Uno que puedas aplicar en cinco minutos con el móvil, y que te diga si merece la pena avanzar o si toca salir corriendo.

 

En este artículo te contamos cómo identificar relojes falsos en el mercado de segunda mano para que no te lleves una mala sorpresa.

Empieza por el contexto, no por el reloj

Antes de mirar la esfera, mira la historia. Un vendedor serio suele poder explicar de forma simple de dónde sale el reloj: “me lo regalaron en 2019”, “lo compré en tal ciudad”, “lo vendo porque ya no lo uso”. Cuando el relato cambia cada vez que preguntas, mala señal. Y ojo con el “chollo”. Un precio muy por debajo de mercado no es un hallazgo: es un riesgo. Igual que ocurre con zapatillas o móviles, el mercado de falsificaciones se apoya en compras impulsivas. Si quieres una guía general para no caer en trampas típicas en compras a distancia, aquí tienes estas recomendaciones oficiales para evitar falsificaciones al comprar online, aplicables también a relojes.

Revisa a fondo fotos y detalles

Pide fotos nítidas y cercanas. Si el vendedor se ofende o manda imágenes borrosas, no es tu problema: es tu dinero.

Qué mirar:

  • Tipografías y alineación: números, índices, ventana de fecha. En relojes auténticos, la impresión suele ser limpia. En falsos, la tinta “baila”: letras con grosor irregular, fecha descentrada o con bordes sucios.
  • Logo y grabados: tapa trasera, cierre, corona. Un grabado poco profundo, desigual o con faltas es una alerta.
  • Lume (material luminiscente): si brilla de forma desigual entre índices y agujas, o “parpadea” raro, sospecha.
  • Acabados del brazalete: los eslabones flojos, que suenan “a lata” o tienen aristas incómodas, suelen delatar.

Truco rápido: amplía una foto del dial y compara con imágenes del modelo oficial. No hace falta ser experto; basta con fijarse en proporciones y en el “espaciado” de textos.

Documentación: no definitiva, pero útil

Caja, tarjeta y papeles ayudan, pero también se falsifican. Aun así, pide:

  • Número de serie (y foto donde se vea en el reloj).
  • Factura o justificante de compra si existe.
  • Garantía o tarjeta sellada (si la hay).

Si el vendedor no quiere darte el número de serie “por seguridad”, propón una alternativa: que lo muestre parcialmente (tapando varios dígitos) para ver que existe y está bien grabado.

Comprobar la “coherencia” del conjunto

Muchos falsos fallan por mezcla de piezas: esfera de un modelo, brazalete de otro, o caja “parecida”. Haz una lista rápida:

  • ¿El modelo exacto coincide con el tipo de cierre?
  • ¿El dial corresponde al año que dice el vendedor?
  • ¿El tamaño y el color encajan con las referencias del fabricante?

Si algo no cuadra, no es “una variante rara”: normalmente es una mezcla.

Si hay dudas, aplica la regla de oro

La regla es fácil: si no puedes verificar, no compres. Las falsificaciones no solo suponen pérdida económica, también pueden implicar materiales y controles de calidad inexistentes. En esta información pública sobre falsificaciones y riesgos para el consumidor se explica por qué el problema va más allá de “una copia”. Un cierre que pellizca, un cristal que se raya con mirarlo o un “acero” que irrita la piel no son detalles menores.

Para comprar (o vender) con más tranquilidad

Si estás buscando opciones revisadas o quieres valorar un reloj sin complicarte, puedes hacerlo a través de En€fectivo y, si lo tuyo es comparar modelos y precios, echar un vistazo directo a la sección de relojería y gafas.

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